Ascensión



 

 

 

Sonrisas moradas suben por la montaña: somos dos, y un piar amarillo muy grande a nuestra espalda: el sol.

Saltamos de roca en roca, ahuyentando las sombras de las nubes. Mi corazón late ahora como aquella mariposa que se escapa.

Uno, dos; abajo bostezan las casas de juguete; uno, dos, las esquilas de las vacas rasgan la bruma y soplan melancolías verdes... Uno, dos; adiós, lejanas vocecitas, murmullos humeantes del pueblo; hola, silbidos de viento, cantinela afilada entre las piedras.

El cielo está adherido a la cima con un aire apasionado de besos; ¡vamos!, ya queda poco.

¡Date la vuelta!: chillan las marmotas sobre el silencio pulido. ¡Allá se esconde una!, y se le escapa un hijuelo juguetón: ¡más chillidos, más, más estridencias rosas por el valle!

Una flor de nieve* nos recibe ahora con su humildad pelosa. Es una estrella que chispea tímidamente en el áspero roquedal. La tocamos y ella nos deja en los dedos un latido de inocencia.

Ya hemos llegado; el paisaje nos abre su inmenso corazón...

Desde muy arriba, un buitre leonado observa perplejo: dos cuerpos humanos descansan sobre la cima mientras sus almas embelesadas... están  echando el vuelo.


***

Prosa y dibujo por Maite Sánchez Romero- Volarela ("La naturaleza en el corazón") 


                                         * Flor de nieve o edelweis, una flor muy rara en los Pirineos y que es un placer encontrar cuando subes una cumbre, escondida entre las piedras.


                                                   Foto Google Imágenes